CARMEN DOLZ

Tengo 57 años y una vida que me gusta. Ya no busco la aprobación de los demás, sino expresarme siendo yo misma. Pero no siempre fue así. Llegar a esta convicción me ha costado años, así como dejar atrás tabúes y mitos. Y a las personas tóxicas ¡ni te cuento!

Mi infancia y mi adolescencia estuvieron llenas de complejos que forjaron mi carácter durante años. Era agotador, siempre encontrándome defectos que corregir, siempre pensando en cómo comportarme y qué decir para agradar a los demás. Muy curiosa y optimista, pero, al mismo tiempo, demasiado seria y exigente. Es decir, indecisa y perfeccionista a rabiar.

He trabajado en distintos sectores (periodismo, publicidad, turismo, relaciones internacionales, cooperación al desarrollo) siempre con ilusión y “dándolo todo” pero debo confesar que en ninguno de ellos llegué a disfrutar plenamente, ya que estaba demasiado preocupada para que todo saliera bien, para que fueran perfectos cada proyecto y cada día. Y eso me hizo sufrir y mucho. Hasta hace ocho años. Porque a mis 49 dije ¡basta! y decidí empezar a quererme de verdad. Fue mi gran oportunidad para redescubrirme.

Ahora, desde la madurez, aunque no permito que mi yo niña me abandone, he descubierto lo que quiero ser y lo que me hace feliz aprender, ayudar, compartir, disfrutar y reír con mujeres como tú ¿me sigues?

Te invito a mirarnos juntas en el espejo, a compartir nuestras experiencias, a expresarnos de manera auténtica, siendo nosotras mismas y, al mismo tiempo, aprender de otras miradas, de testimonios de interesantes mujeres que nos acompañarán en nuestro blog. Y espero, también, que contemos con el de aquellos hombres que no entienden de etiquetas. Y que, entre todos, vayamos tomando conciencia de que el siglo XXI abarca otra realidad que nada tiene que ver ni con la edad, ni con la naturaleza del sexo.

Un placer saludarte y ¡Bienvenida!